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jueves, 11 de octubre de 2012

El Popular logra frenar un intento de fusión lanzado por Caixabank

Emitirá hasta 6.250 millones de acciones nuevas para la ampliación de capital

Hoy es la fecha límite marcada por las autoridades monetarias para que los bancos que han presentado nuevos déficits de capital en las conclusiones de la auditoría de Oliver Wyman (nacionalizadas, al margen) hagan oficiales sus planes de viabilidad.
Entre esas entidades se encuentra Banco Popular, cuyo proyecto de recapitalización, que obra en manos del Banco de España desde la semana pasada, ha permitido frenar una operación de fusión propulsada por la catalana Caixabank.
Fuentes financieras han confirmado esta tentativa lanzada por la entidad que preside Isidre Fainé y que no dudan en considerar de «connotaciones claramente políticas, mucho más que económicas». Según relatan, las negociaciones habrían arrancado de forma unilateral a mediados de septiembre en una reunión mantenida entre Fainé y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
Los conocedores de estas negociaciones afirman que el presidente de Caixabank argumentó la operación basándose en que se trataba de una buena oportunidad, desde todos los puntos de vista, pero especialmente desde la posibilidad que ofrecía una fusión con el Banco Popular de españolizar la entidad catalana.
Pero la propuesta no pasó de la fase de conversaciones preliminares a nivel político, ya que se encontró con la negativa de Banco Popular, formalizada, según fuentes financieras, en el rechazo otorgado a esta propuesta en un consejo de administración de la entidad que preside Ángel Ron -al que habrían llegado a ofrecerle la copresidencia y el puesto de máximo ejecutivo de la entidad resultante-, en el que acordó una ampliación de capital de 2.500 millones (equivalente al 72 % de su capital bursátil), para cubrir las necesidades de capital determinadas por el examen de Oliver Wyman, que se elevan a 3.223 millones en situación adversa.
Superada esta primera ofensiva contra la continuidad en solitario del Popular, la entidad confía en completar la ampliación de capital en la que está inmersa, colocando las acciones a un descuento no superior al 40 o 50 %. Del éxito de esta operación y del visto bueno que reciba su plan de recapitalización por parte de las autoridades monetarias españolas y europeas dependerá su continuidad como entidad independiente y sin necesidad de ayudas públicas. De lo contrario, los analistas no descartan una nueva tentativa de Caixabank.
El Banco Popular someterá mañana a la valoración de los accionistas su ampliación de capital en la junta general extraordinaria cuya convocatoria fue comunicada ayer en hecho relevante a la CNMV en el que anuncia que la entidad prevé emitir hasta un máximo de 6.250 millones de acciones nuevas para acometer la ampliación de capital por 2.500 millones.
Cada título tendrá un valor nominal de 10 céntimos de euros y el precio final de la acción y su descuento se conocerán una vez que culmine la negociación con las entidades que han expresado su intención de participar en la operación y se cierre el sindicato de bancos colocadores.
Liberbank, en solitario
La auditoría de Oliver Wyman también ha dejado en el aire el futuro de la fusión a tres bandas que había comenzado a gestarse entre Ibercaja, Liberbank y Caja 3, al menos si se tiene en cuenta el resultado del test de estrés según el cual el grupo tendría un excedente de 1.300 millones de euros en el escenario base y de 128 millones en el adverso. Mientras fuentes financieras dan ya por descartada esta alianza, fuentes de Liberbank han explicado que la entidad tiene suficientes «palancas» de generación de recursos para garantizar su viabilidad y solvencia tanto dentro de su proyectada fusión como en solitario, para lo que ya ha presentado su plan.
3.223 millones
Necesidad de capital. Oliver Wyman detectó un déficit de 3.223 millones.
6.250 millones
Nuevas acciones. Cada título tendrá un valor nominal de 10 céntimos.
2.500 millones
Ampliación de capital. Es el pilar básico del plan de viabilidad.

 

lunes, 8 de octubre de 2012

Fainé planteó a Rajoy la fusión de CaixaBank y el Popular, según El Mundo

El presidente de Caixabank, Isidro Fainé, planteó al líder del Gobierno, Mariano Rajoy, la fusión de la entidad catalana con Banco Popular bajo el pretexto de “españolizar La Caixa”, según publica hoy en la portada de su edición impresa El Mundo.

El diario señala que Fainé se entrevistó en el palacio de La Moncloa con Mariano Rajoy el 18 de septiembre, una semana después de la manifestación de la Diada y dos días antes del encuentro del presidente del Gobierno con Artur Mas. 

En la agenda del encuentro además del debate soberanista, se encontraría la posible fusión de la entidad con sede en Barcelona con el Banco Popular. Siempre según El Mundo, Fainé manejó el argumento de “españolizar La Caixa” tanto en Moncloa como en sus conversaciones con el presidente del Popular, Ángel Ron, al que habría llegado a ofrecer la copresidencia y el puesto de máximo ejecutivo de la entidad resultante.

Sin embargo, Banco Popular habría rechazado esta opción en el consejo de administración celebrado del domingo, 30 de septiembre, en el que sí acordó una ampliación de capital para cubrir las necesidades de capital determinadas por el examen de Oliver Wyman.                               http://www.elboletin.com/index.php?noticia=62202&name=economia.
 
    

miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Ciencia ficción?

DESDE HACE un tiempo corre el rumor de que La Caixa (Caixa Bank) y el Popular (Popular-Pastor) están en negociaciones para formar el primer grupo bancario español. Incluso se dice que la operación iría acompañada de cambios en la cúpula directiva de la entidad resultante.
Así, el compostelano Ángel Ron pasaría a ocupar la vicepresidencia del nuevo grupo, lo que le situaría como futuro sucesor de Isidró Fainé. A su vez, Juan María Nin se haría cargo de la presidencia de Repsol, lo que supondría la salida de su actual presidente, Antonio Bufrau, que ha perdido peso dirigente desde la nacionalización de YPS-Repsol por Argentina.
Fuentes de La Caixa y del Popular niegan todo lo anterior. Para unos esa operación no va a producirse "ni ahora ni en el futuro"; para otros "es ciencia f­icción". Si ellos lo dicen...
Es probable que estemos ante un chisme más de los muchos que, intermitentemente, genera el sector financiero. Pero de ahí a afirmar que eso nunca vaya a ocurrir y que cualquier elucubración en tal sentido es ciencia ficción, hay un trecho. El trecho que los hechos tarden en desmentir a quienes consideran como imposible, no ya improbable, procesos cuyos inicios se fraguan de forma imprevista y se conducen por caminos hasta ese momento insospechados. Los ejemplo son tan abundantes que huelga citar alguno en concreto.
Será cierto que entre La Caixa y el Popular no existen conversaciones para ir a una fusión porque no están en los planes de ambos tal cosa, pero si las hubiere no sería algo descabellado o imposible de culminar. Al contrario, la propia lógica de la profunda reestructuración a que está siendo sometido el sector financiero induce a no descartar concentraciones de altos vuelos.
Es más, en estos momentos, de darse, una unión como la que nos ocupa tendría efectos inmediatos sobre los mercados: la prima de riesgo española y la rentabilidad de los bonos a diez años bajarían. Lo que ayudaría a desatascar las cañerías del crédito y que éste fluyese hacia las empresas y las familias.
Lo que no evitaría es el segundo rescate, que el presidente Rajoy todavía se niega a explicar. Quizá porque no descarta del todo que el escenario de actuación abierto por el BCE conduzca a los mercados a una rebaja de la prima de riesgo lo suficientemente atractiva como para que no sea necesario acudir a la ayuda de los fondos europeos para financiarse. Con el consiguiente efecto balsámico sobre los intereses de la deuda y la partida presupuestaria destinada a tal fin.
Nada de estas cuestiones son literatura económica fantástica. Pueden ocurrir, porque forman parte de la lógica que mueve el propio sistema capitalista, en el más sentido schumpeteriano.
El propio Isidró Fainé advertía el pasado miércoles que estamos en una época de "márgenes estrechos" en la que cualquier negocio "o bien se adapta a los cambios del entorno y crece, o bien se extingue".

jueves, 13 de septiembre de 2012

Repsol, Caixa, Popular

El diario Expansión, cuyos hilos maneja no se sabe quien en el enredo de los anunciados cambios en la cúpula de Repsol y de la presunta fusión por absorción del Banco Popular por Caixabank (La Caixa) se ha lanzado a palos en contra del presidente de Repsol, Antonio Brufau, a quien injustamente ha culpado de la crisis de YPF. De la que es responsable la presidenta argentina Cristina Fernández de Kichner, y el errático gobierno de Rajoy, que primero amenazó a Kichner y luego reculó para finalmente jugar al relevo de Brufau para recomponer, sobre su cabeza, la tensa relación entre los gobiernos de Madrid y Buenos Aires.
La operación de este relevo en Repsol se ha visto complicada y mezclada con la posible absorción del Banco Popular -hoy en serios apuros- por Caixabank, lo que ha facilitado rumores sobre la posible sustitución del Consejero Delegado de Caixabank, Juan María Nin, en beneficio del aún presidente del Popular, Ángel Ron (el gran responsable de los problemas de este banco), lo que llevaría, a J. M. Nin hacia la presidencia de Repsol según alguno de los implicados en esta operación, lo que repetiría, a manos de Fainé, el caso de la salida de Brufau de La Caixa camino de la petrolera Repsol de la que ahora lo quieren sacar, y que podría abrir una nueva brecha en Gas Natural, la otra energética en la que La Caixa tiene una posición dominante.
Un traslado de Nin que suena a disparate por la enorme capacidad de gestión bancaria del Consejero Delegado de Caixabank (en el que tienen puestos sus ojos tanto BBVAcomo Banco Santander), y menos aún para ser sustituido por el citado Ron, quien ha tejido un sin fin de intrigas con De Guindos, Aznar y aliados próximos al Opus Dei (fuertemente representado en el Consejo del Banco Popular, y empeñado en su salvación).
Y a no perder de vista la movida que todo esto está provocando en el seno de empresas del sector energético, como Gas Natural -socia de Repsol-, o en Endesa eIberdrola que siguen de cerca la operación. Un tejemaneje en el que el presidente de La Caixa y Caixabank, Isidro Fainé, tiene el máximo poder de decisión, y en el que ha aparecido -como en casi todas las quinielas políticas y empresariales que circulan por Madrid-, el ambicioso consejero múltiple, Josep Piqué, que fue ministro de Industria y Exteriores con Aznar. El ex presidente que parece muy activo en la intriga y que, recientemente, se reunió en Marbella con Ron y De Guindos, entre otras cosas para hablar del negro futuro del Banco Popular.
¿Salvar a Ron y al Popular, para poner en cuarentena a todo lo demás, y meter Caixabank en los problemas del Banco Popular, después que el banco de La Caixa saliera milagrosamente ileso de la pretendida y fallida fusión con Bankia (Caja Madrid), gracias a la soberbia y la ceguera de Rato?
Extraña operación múltiple esta de Repsol, Caixabank y Banco Popular con Expansión -diario siempre muy próximo al Opus Dei- jaleando la intriga de sus allegados y maltratando a Brufau, quien actuó de acuerdo con la legalidad en YPF, salvó a Repsol de la crisis de Libia y de las intrigas de Sacyr y Pemex y logró unos acuerdos importante con China, Brasil y Perú en el sector de las prospecciones de petróleo y del gas.
Otra vez y, una vez fracasado el asalto de ACS a Iberdrola, vamos camino de un nuevo culebrón político, financiero y empresarial en un tiempo poco propicio para mudanzas arriesgadas, y menos aún en plena crisis financiera española y en medio de los desafíos al Estado español del levantisco nacionalismo catalán.